El mexicano Sergio Pérez (Cadillac), que acabó decimonoveno el aplazado Gran Premio de Baréin, el decimoquinto del Mundial de Fórmula Uno, que se disputó en Malasia, declaró tras la muy caótica prueba que tuvo lugar en el circuito de Sepang que fue "una carrera difícil", porque pensaban que el asfalto "iba a secar antes".
"Ha sido una carreras muy dura hoy. Pensábamos que el asfalto se iba a secar mucho antes de lo que lo hizo; pero después de la primera vuelta me di cuenta que era realmente complicado mantener el coche en pista", manifestó 'Checo', nacido hace 36 años en Guadalajara (Jalisco), subcampeón del mundo hace tres, y que cuenta un total de seis victorias en la Fórmula Uno.
"Decidimos hacer un 'pit stop' y, con el neumático intermedio, el coche era más competitivo y estábamos cerrando la distancia con los coches que iban por delante. Nos las apañamos para sacar ventaja a los coches que iban por detrás, así que en esos momentos la estrategia parecía buena", comentó el mexicano, en la pista en la que logró, hace catorce años el primero de sus 39 podios en la Fórmula Uno; al acabar segundo, a bordo de un Sauber, una carrera marcada por el diluvio que ganó el doble campeón mundial español Fernando Alonso (Aston Martin), de aquella en Ferrari.

"Desgraciadamente, salió el coche de seguridad y el grupo se volvió a compactar, por lo que se esfumó la ventaja que teníamos y eso cambió por completo la imagen de la carrera", dijo.
"Fue una carrera muy exigente y las sensaciones en el coche eran dificultosas, a ratos", apuntó el bravo piloto tapatío tras la carrera de este domingo.
"Al principio, algunos coches tuvieron un problema relacionado con el software, que afectó a su funcionamiento, y entiendo que es algo que la FIA (Federación Internacional del Automóvil) está examinando de forma clara", comentó el piloto de Guadalajara.
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