Los clásicos no se juegan, se ganan, y el Atlético de San Luis (2-1) cumplió con esa obligación como local ante el Querétaro para sumar una victoria que no sólo sirve para el orgullo, les da tres puntos fundamentales para mantener viva la ilusión de jugar la Liguilla.
El primer tiempo fue por demás discreto, donde lo único emocionante fue un penalti que Adonai Escobedo se encargó de anular gracias a la asistencia del VAR.
En la segunda parte, los potosinos aceleraron y gracias a dos desatenciones de la defensa visitante, marcaron la diferencia que les entregó este triunfo en el Clásico de la 57.

Un centro por derecha, que cruzó toda el área queretana, terminó en una asistencia de Rafa Llorente para Felipe Mora (52’), el encargo de romper el cero en el marcador.
Unos minutos más tarde, ahora con un centro por izquierda, Daniel Parra (67’) convirtió en su propia portería al intentar desviar el balón con una barrida.
Los dirigidos por Esteban González descontaron gracias a un penalti de Alí Ávila (74’), pero no fue suficiente para revertir el marcador.
Después de la goleada contra Santos Laguna, esta era la oportunidad de oro para levantar la cara y, ahora, podrían hasta quedar al borde de abandonar la zona de clasificación a Liguilla, si se dan una combinación de resultados. Querétaro ya no es “tan Gallo” en el momento que más importa.
El clásico tuvo goles, polémica y fiesta en las tribunas, pero la 57 se tiñó de blanco y rojo, alargando una racha insólita en esta rivalidad, que marca que en los últimos seis años, el equipo local siempre se lleva los tres puntos.
San Luis, en cambio, le dio un golpe contundente a su acérrimo rival y confirmó que el empate ante el Toluca no fue un espejismo y que quieren luchar por su lugar en la fiesta grande.
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