Desde que sonó la música de presentación de Ricky Saints, el apoyo ya era todo para el otro lado. La Arena CDMX estaba con Rey Fénix.
El luchador originario de Ecatepec defendía el Campeonato Crucero AAA en casa y lo hizo a la mexicana: tijeras, marometas, piruetas, golpes al pecho, saltos desde las cuerdas y lances dentro y fuera del ring.
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El grito no faltó. Entre el “¡Vamos Fénix!” se colaba el clásico de la arena: “¡Culer… culer…!”, cada vez que Saints tomaba ventaja.
Y es que el inicio fue todo de Ricky. Dominó, llevó a Fénix a la lona y tuvo múltiples conteos que pusieron a sufrir a la gente. Parecía que la noche se complicaba para el mexicano.
Hasta que cambió todo. Fénix remontó con una tijera espectacular desde la tercera cuerda y de inmediato se lanzó en voltereta hacia atrás, hacia afuera del ring. El público estalló.
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El cierre fue épico. Patada con la suela de la bota directo al rostro de Saints y después la llave final, con muchas vueltas por el aire una y otra vez hasta dejarlo sin nada azotado al ring. Conteo de tres del réferi y el cinturón se queda en México.