Cuando Isaac del Toro alzó la vista en los últimos metros de la competencia, una bandera mexicana ondeando cerca de la meta le recordó todo el camino recorrido para llegar hasta ese momento.

Impulsado por la adrenalina y el orgullo, el ciclista de Ensenada sacó fuerzas de donde parecía que ya no quedaban y lanzó un ataque definitivo.Segundos después, cruzó la línea de llegada para escribir una de las páginas más importantes en la historia del ciclismo mexicano, al quedar en el quinto del Campeonato Mundial de Ciclismo en Montreal y confirmar su lugar entre la élite mundial.

Luego de 273 kilómetros de un recorrido extenuante, Isaac del Toro llegó al momento decisivo respaldado por el impecable trabajo de equipo de Carlos García, Ulises Castillo, José Escárcega, Éder Frayre y Edgar Cadena, quienes ejecutaron la estrategia a la perfección y lo protegieron durante más de 174 kilómetros entre carreteras y los alrededores de la ciudad.Con sus compañeros cumpliendo la misión de desgastar al pelotón y mantenerlo en una posición privilegiada, toda la responsabilidad recayó sobre él, quien tuvo que resolver la carrera con sus propias piernas en los kilómetros finales.

Ante la mirada de su madre y de cientos de aficionados mexicanos que se dieron cita para alentarlo, Isaac del Toro completó las 12 vueltas del circuito donde apenas unos días antes ya había saboreado la gloria al conquistar el Grand Prix de Montreal.

Sin embargo, la batalla más importante estaba por llegar. A falta de una vueltas para el final, cuando restaban 13 kilómetros de competencia, el mexicano lanzó un ataque calculado que lo acercó al grupo de punta y marcó el inicio de la ofensiva.Con el número 86 en la espalda, y el nombre de México en el pecho, Del Toro se colocó en tercera posición tras Remco Evenepoel y Brandon McNulty, logrando reducir segundos. En los últimos tres kilometros el pedalista nacional lo intentó, teniendo como recompensa quedar entre los primeros cinco del mundo.

Google News