La narrativa en cuanto a los jugadores naturalizados en la Selección Mexicana siempre ha causado dualidad entre los aficionados. Unos los aceptan, y los adoptan como ídolos nacionales, y otros muchos más no terminan de identificarse con ellos.
En la historia del Tri, ha habido ambos casos: naturalizados que se quedan en la memoria de los aficionados, y unos que pasan de noche con la camiseta verde.
Aquí te presentamos a los cinco jugadores nacidos en otro país, pero que decidieron jugar para México, y se ganaron el cariño de los fanáticos.

Lee también Gilberto Mora: Su representante Rafaela Pimienta asegura que quiere vender cara a la joya tricolor
Un genio del mediocampo ofensivo, Sinha, nacido en Brasil, se convirtió en leyenda del Toluca antes de decidir vestir los colores mexicanos. Se convirtió en el naturalizado con más partidos jugados para México, y disputó el Mundial de 2006, en Alemania.
El delantero, que nació en Argentina, se naturalizó luego de tener éxito en Monterrey. Su olfato goleador lo llevó a dos Copas del Mundo, 2006 y Sudáfrica 2010.
Otro jugador argentino que dejó huella cuando jugó para el Tri. Javier Aguirre convocó al mediocampista para la Copa Mundial de Corea Japón 2002.
El canterano del Cruz Azul, hijo del argentino 'Chaco' Giménez, fue descartado para el Mundial de Catar 2022, sin embargo, hoy en día, junto a Raúl Jiménez, es de los mejores '9' que tiene el país.
Otro de los más recientes naturalizados, nacido en Colombia, Quiñones decidió hacerse mexicano tras brillar en Atlas y América. Aunque es de los máximos goleadores de la liga de Arabia, y busca un lugar para el Mundial de México, Estados Unidos y Canadá.