Han sido 21 meses complicados para los vecinos del Estadio Azteca. Falta de agua, enfermedades, poco ingreso económico y nulo interés por el Mundial.
La remodelación del histórico recinto significó un cambio drástico en la vida de los colonos de Santa Úrsula. Ahora, sufren ausencia de agua, exceso de polvo en sus casas, falta de luz y hasta complicaciones en enfermedades.
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“En cuestión de la tierra, hay afectaciones de salud; ahora, ya somos alérgicos. Mi nieto no lo era, y ahora ya lo es. No viene nadie a escucharnos y, cuando vienen, no son las personas indicadas para quejarnos”, lanzó una vecina del lugar.
“En ocasiones, se va la luz y, al irse la luz, se va el agua. No nos hacía falta y cuando llega, está sucia, como grisácea. No la podemos utilizar”, agregó.
En las afueras del coloso, los vecinos prefieren tener sus negocios en días de partido, su vida como lo era antes, ya que “no sentimos emoción alguna por el Mundial”.







