El Palacio Nacional, en pleno corazón de la Ciudad de México, se convirtió este martes en el escenario de una visita histórica: la llegada de la Copa del Mundo, el trofeo más anhelado del futbol internacional, como parte de la cuenta regresiva rumbo a los 100 días para el inicio del Mundial 2026, cuyo primer partido se disputará en la cancha del Estadio Azteca.

La ceremonia, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, contó con la presencia de una figura emblemática del balompié: Bebeto, leyenda brasileña y campeón del mundo, quien tuvo el honor de entregar el trofeo a la mandataria en un acto cargado de simbolismo para el arranque del torneo más esperado del planeta.

¿Quién es Bebeto, la leyenda brasileña que acompañó a Claudia Sheinbaum?

José Roberto Gama de Oliveira, mejor conocido como Bebeto, nació el 16 de febrero de 1964 en Salvador de Bahía, Brasil, y desde muy joven convirtió el futbol en el vehículo que lo llevaría de las canchas de barrio al olimpo.

Lee también

Formado en las fuerzas básicas de Bahía y Vitória, pronto llamó la atención por su capacidad para definir con frialdad, su inteligencia para moverse entre líneas y una naturalidad para anotar que lo convertiría en uno de los atacantes más finos de su generación.

Su ascenso definitivo llegó con Flamengo, club con el que debutó como profesional y donde se consolidó como goleador antes de pasar al Vasco da Gama, equipo con el que volvió a ser campeón de Brasil en 1989. Pero sería su fichaje por el Deportivo La Coruña, en España, el que lo catapultaría al reconocimiento internacional. Allí se transformó en el emblema de aquel “SuperDepor”, brillando al lado de Mauro Silva.

Lee también

Con la Selección de Brasil, Bebeto escribió algunos de los capítulos más significativos de los años noventa. Debutó en 1985 y terminó su ciclo en 1998 con 75 partidos y 38 goles, números que lo colocan entre los máximos artilleros históricos de la Canarinha. Fue campeón de la Copa América 1989, máximo goleador del torneo, y pieza clave en el camino hacia el título mundial de 1994, donde formó una dupla inolvidable con Romário. Su festejo meciera-bebé, dedicado a su hijo recién nacido, quedó grabado como una de las postales más icónicas en la historia de los Mundiales.

A lo largo de su carrera jugó también en clubes como Sevilla, Cruzeiro, Botafogo, Toros Neza en México y Al-Ittihad, antes de retirarse en 2002. Tras colgar los botines, se mantuvo vinculado al futbol como representante, formador de jóvenes talentos e incluso como figura política, llegando a ser diputado estatal en Río de Janeiro en 2011.

Google News

TEMAS RELACIONADOS