Aunque las expectativas nunca fueron tan altas para este fin de semana tan especial, Sergio Pérez y Cadillac han vivido un par de días con más complicaciones que buenas sensaciones.

Para este sábado, el mexicano estuvo acompañado de toda su familia y, aunque ellos son su mayor motor, no fue suficiente para tener un día positivo.

Con la expectativa de completar una sólida tercera práctica libre para prepararse de cara a la clasificación, el monoplaza del mexicano solamente dio una vuelta para, posteriormente, ser llevado al garaje.

Cadillac anunció que “tras el inicio de la Práctica Libre 3, realizaremos un cambio preventivo en la unidad de potencia del auto de Checo de cara a la clasificación”.

Pese a hacer el cambio pensando en un buen desempeño en la qualy, el resultado fue totalmente opuesto para el equipo estadounidense, ya que el mexicano terminó en el lugar 21 de la parrilla, su peor registro en el Gran Premio de la Ciudad de México.

Checo reconoció que no correr en este entrenamiento fue un duro golpe para él y su escudería, porque tenía la sensación de poder hacer un buen trabajo.

“Hoy perdernos la práctica 3 nos costó muchísimo. La pista cambió mucho respecto a mi referencia de ayer y fue una pena, porque creo que era un día en el que podíamos hacer algo de diferencia. Pero, en general, estoy contento con mi vuelta; dadas todas las circunstancias, pudimos sacar el máximo provecho del auto”, señaló.

Además, el tapatío reveló cuál fue el motivo de su ausencia el pasado jueves.

“Ha sido un fin de semana complicado. Ayer tuve un virus que me tumbó bastante, me tuve que perder estar con los fans. Tenía muchas ganas de verlos, pero, bueno, tengo muchas ganas de verlos mañana”.

Desde atrás de la parrilla, así arrancará Pérez su Gran Premio número 300 en la Fórmula Uno.

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