Álvaro Ortiz llegó a Puerto Vallarta-Nuevo Nayarit con la tranquilidad y la felicidad de tener la tarjeta asegurada para jugar en el PGA Tour la temporada que viene. Con esa calma jugó el primer día de actividades en el VidantaWorld México Open, donde firmó una tarjeta de seis golpes bajo par (-6) con seis birdies, libre de bogeys.
Ortiz no sólo fue el mejor mexicano, fue el mejor latinoamericano de todo el field en la primera ronda. Aunque reconoce que faltan muchas banderas por jugar, deseó el domingo poder estar en la contienda por el título.
“Le pegué muy bien a la bola y tuve buenos putts. Sé que quedan muchos hoyos por recorrer pero estoy emocionado por la posición en la que estoy. Queda mucho golf por recorrer, no vamos ni a la mitad, esto es un maratón y no cruzamos el kilómetro 10, pero me voy a entregar al 100 por ciento y espero el domingo estar en contención y darles una buena sorpresa”, declaró al terminar su participación.
Los primeros 18 hoyos dejaron al australiano Karl Vilips en primer lugar con nueve golpes bajo el par, escoltado por el japonés Kensei Hirata (-8).
Vilips confesó jugar con dolor de cabeza y congestión nasal, y que la clave de su juego el primer día “fue mi driver, estuvo impecable durante los primeros nueve hoyos. Se me fue un poco de las manos en el medio y logré controlarlo hacia el final de la ronda. Era fundamental para mí estar en el fairway y aproveché esos drives que pegué”.
De la delegación mexicana, los jóvenes Omar Morales y Santiago de la Fuente, todavía están en posición de poder pasar el corte. Gerardo Gómez, Mauricio Figueroa y Alejandro Fierro tienen un camino más complicado tras quedar con golpes por encima del par.
El golpe del día se lo llevó el inglés David Skinns, quien metió un hoyo en uno de 135 yardas en el par 3 del hoyo 7.







