Luego del silbatazo final que confirmaba la contundente victoria (4-0) de Japón ante Túnez en el histórico partido número mil de las Copas del Mundo, la atención volvió a centrarse en las gradas del .

Tal como lo habían anticipado, los aficionados nipones cumplieron con su promesa y protagonizaron una escena que, una vez más, dio la vuelta al mundo.

Acompañados por algunos seguidores mexicanos y después de despedir a sus jugadores —quienes no dejaron pasar la oportunidad de agradecer el respaldo desde la cancha—, los hinchas japoneses comenzaron con la labor.

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Uno a uno, tomaron las bolsas azules que habían utilizado durante el encuentro y se distribuyeron por las distintas zonas del inmueble para recoger vasos, cartones y restos de comida.

La imagen no tardó en replicarse por todo el estadio, provocando que más personas se sumaran a la iniciativa. Así, entre sonrisas y gestos de cooperación, mexicanos y japoneses hicieron equipo para devolver cada sección de la grada en condiciones impecables, mostrando que el respeto y la conciencia colectiva también forman parte de la fiesta mundialista.

Con el estadio limpio y el deber cumplido, ambas aficiones cambiaron nuevamente el ritmo: de la limpieza a la celebración. En las inmediaciones del inmueble, la noche continuó entre cánticos, fotografías y festejos.

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