Luego de imponer condiciones con un contundente 4-0 sobre Túnez en el partido número mil de la historia de la Copa del Mundo, Hajime Moriyasu se presentó en conferencia con la satisfacción del deber cumplido y el orgullo a flor de piel.
Más allá del resultado y del significado del encuentro, el entrenador de los Samurai Blue dedicó un espacio especial para hablar del ambiente vivido en Monterrey.
Con evidente respeto, Moriyasu agradeció a los miles de aficionados mexicanos que hicieron suyo el partido, alentando a Japón durante los noventa minutos como si se tratara de su propia selección.
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"Desde el momento del himno y durante el partido sentimos el apoyo de nuestros aficionados y de los mexicanos. Estaban vestidos de verde pero nos dimos cuenta de que apoyaron a Japón. Mientras no tengamos que enfrentar a México, vamos a seguir agradeciendo el apoyo", mencionó.
Moriyasu, quien ya pone la mira en el duelo ante Suecia en busca de asegurar su clasificación a la siguiente ronda, calificó como memorable el triunfo japonés en un partido de enorme significado.
El técnico asiático destacó no solo el rendimiento de su equipo, sino también el contexto especial del encuentro, que contó con la presencia de la princesa Hisako de Takamado, integrante de la familia imperial japonesa.
"Debemos mantenernos concentrados y salir por el triunfo en nuestro tercer partido; hoy pudimos anotar muchos goles y eso nos da confianza. Ha sido memorable. Nos sentimos felices por vencer en un juego tan importante y que tuvo la visita de la princesa", finalizó.







