escribió su nombre con letras doradas en la historia del futbol español. El seleccionador condujo a España hacia el título del Mundial 2026 tras vencer en la final disputada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, un éxito que permitió a La Roja conquistar la segunda Copa del Mundo de su historia, 16 años después de la obtenida en Sudáfrica 2010.

El logro representa la culminación de un recorrido lleno de paciencia, perseverancia y trabajo silencioso.

Hace poco más de una década, el panorama era muy distinto para el entrenador riojano. En 2011 perdió su puesto al frente del Deportivo Alavés, después de una breve etapa en Segunda B. Aquella salida lo dejó durante 18 meses sin equipo y con una complicada situación económica que puso a prueba su fortaleza.

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Durante ese periodo encontró respaldo en su familia y permaneció cerca del futbol. Visitó entrenamientos, analizó metodologías y buscó oportunidades hasta que una convocatoria publicada por la Real Federación Española de Futbol cambió su destino. La institución necesitaba un entrenador para la selección sub-19 y De la Fuente decidió intentarlo.

Su incorporación en 2013 parecía temporal. El objetivo inicial consistía en clasificar al equipo para la Ronda Élite europea. Cumplió la misión y poco a poco ganó la confianza de la Federación. Ese contrato de apenas tres meses terminó por convertirse en una relación de más de una década.

Los resultados comenzaron a respaldar su trabajo. En 2015 conquistó el Campeonato Europeo sub-19 con futbolistas como Unai Simón, Rodri y Mikel Merino, quienes años después formarían parte del equipo campeón del mundo. Más adelante obtuvo el oro en los Juegos Mediterráneos de 2018 y el Europeo sub-21 en 2019, consolidando una generación que terminó por convertirse en la base de la selección absoluta.

También dirigió al combinado olímpico que consiguió la medalla de plata en Tokio 2021, una actuación muy valorada dentro de la Federación. Esa trayectoria convenció a los dirigentes para confiarle el proyecto de la selección mayor tras la salida de Luis Enrique.

En el Mundial 2026 sus decisiones marcaron la diferencia. Mantuvo su respaldo a futbolistas cuestionados, apostó por elementos que llegaban con problemas físicos y realizó cambios tácticos que fortalecieron al equipo en las fases decisivas del torneo.

La exhibición frente a Francia en semifinales confirmó la madurez de su proyecto.

En la final, la confianza del entrenador volvió a recibir recompensa. Ferran Torres respondió con el gol que aseguró el campeonato, mientras figuras como Rodri, Pedro Porro, Álex Baena, Mikel Merino y Fabián Ruiz confirmaron el acierto de las decisiones tomadas durante todo el proceso.

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