Un gol de Thapelo Maseko apagó el entusiasmo de los sudcoreanos en el Estadio Monterrey y colocó a los sudafricanos en la segunda posición del Grupo A, sólo detrás de México
La noche prometía emociones y cumplió, aunque no exactamente como lo imaginaban los miles de aficionados que llegaron al Gigante de Acero. Corea del Sur partía como favorito para asegurar su pase a la siguiente ronda, pero Sudáfrica decidió escribir una historia distinta y se llevó una victoria de oro por 1-0 en la tercera jornada de la fase de grupos del Mundial 2026.
Desde el silbatazo inicial, ambos equipos mostraron intenciones ofensivas. Corea del Sur avisó primero. Sin embargo, los africanos no llegaron a Monterrey para ser espectadores. Con intensidad y velocidad respondieron cada ataque. Al minuto 19 estuvieron a centímetros de abrir el marcador.
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La advertencia no fue suficiente para Corea. Antes del descanso, Sudáfrica volvió a tocar la puerta en varias ocasiones.
La segunda mitad arrancó con una ovación monumental. Son Heung-Min ingresó al campo y provocó el rugido de la afición sudcoreana. Sin embargo, el partido entró en una etapa de pocas emociones. Lo más celebrado durante varios minutos no ocurrió en la cancha, sino en las pantallas del estadio, cuando se anunciaron los goles de México frente a Chequia. Los más de 51 mil asistentes festejaron como si hubieran caído en Monterrey.
Pero el verdadero regalo de la noche estaba reservado para Sudáfrica. Al minuto 63 llegó el momento que cambió todo. Tshepang Moremi condujo un contragolpe perfecto y cedió para Thapelo Maseko, quien definió con serenidad al fondo de la red. El grito de gol retumbó en cada rincón del inmueble y convirtió a miles de neutrales en aficionados sudafricanos por unos minutos.
Con el 1-0, los africanos comenzaron a soñar. Desde las tribunas apareció incluso el clásico “¡Sí se puede!”, prestado por la afición mexicana para acompañar la resistencia sudafricana.
Corea del Sur buscó una reacción desesperada en los minutos finales, pero chocó una y otra vez contra el orden defensivo y la seguridad de Ronwen Williams. El reloj avanzó sin piedad para los asiáticos y con enorme generosidad para los africanos.
Cuando llegó el silbatazo final, Sudáfrica celebró la sorpresa de la fase de grupos. Con cuatro puntos, se instaló en el segundo lugar del sector, sólo detrás de un México perfecto con nueve unidades.







