Luis Hernández es uno de los íconos más queridos del futbol mexicano. Participó en dos Copas del Mundo y dejó su huella imborrable en Francia 1998, donde anotó cuatro goles que marcaron a toda una generación de aficionados tricolores.
México avanzó en aquel torneo con un desempeño memorable, pese a la eliminación en octavos de final ante Alemania.
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La campaña quedó grabada en la memoria colectiva gracias al carisma y la efectividad del atacante, caracterizado por su larga melena rubia ondulada y un estilo único.
Sus celebraciones, con brazos extendidos, sonrisa amplia y euforia desbordante, contagiaban pasión a los seguidores de El Tri en cada gol.
¿Cuáles fueron los goles del Matador en la Copa del Mundo?
El camino goleador del 'Matador' inició con un doblete ante Corea del Sur en el debut (3-1). Esos dos tantos, conseguidos en apenas diez minutos de la segunda mitad, encendieron las alarmas y demostraron su olfato de gol desde el arranque.
En el cierre de la fase de grupos contra Holanda, con el marcador 2-1 en contra y el tiempo por agotarse, Hernández apareció para empatar 2-2. Ese gol clasificó a México a la siguiente ronda y se convirtió en uno de los momentos más épicos del certamen.
Ya en octavos frente a la poderosa Alemania, el veracruzano respondió con el tanto que puso en ventaja a su selección. La ventaja se mantuvo hasta el último cuarto de hora, cuando dos goles tardíos sellaron la eliminación tricolor.
A 28 años de aquella edición, Hernández reflexionó sobre aquellos días inolvidables y reveló cuál de sus anotaciones guarda con más cariño.
"Los cuatro goles que metí fueron maravillosos. Los metí con gran ayuda de todo mi equipo. Si te pudiera decir uno, te diría el primero. ¿Por qué? Contra Corea del Sur, porque ese me dio esa confianza. Y esa confianza también se transmitió a los compañeros. Pero el más emocionante fue contra Países Bajos, el 2-2", confesó el 'Matador'.
Sobre sus celebraciones emblemáticas, describió: "Es un sentimiento que no se puede explicar. Es algo maravilloso, que simplemente la euforia, cuando sales corriendo a festejar un gol, es una felicidad infinita en ese momento. Entonces, que te diga qué se siente, es maravilloso".







