La noche en el Estadio Los Ángeles ofreció tensión, drama y una buena dosis de incertidumbre. Bélgica e Irán empataron 0-0 en un partido que tuvo emociones suficientes para romper el marcador, pero careció del toque final que convierte las ocasiones en celebraciones.
El resultado dejó a ambas selecciones con dos puntos en el Grupo G del Mundial 2026 y a la espera de lo que suceda entre Nueva Zelanda y Egipto.
Los dos equipos llegaron con la necesidad de sumar tras sus empates en la primera jornada. Bélgica había igualado 1-1 frente a Egipto, mientras que Irán protagonizó un vibrante 2-2 ante Nueva Zelanda. Con ese contexto, nadie quiso regalar espacios.
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El conjunto belga tomó la iniciativa desde los primeros minutos. Kevin De Bruyne apareció como el cerebro de cada avance y encontró aliados en Leandro Trossard y Maxim De Cuyper. El arquero Alireza Beiranvand respondió con seguridad y evitó que los europeos tomaran ventaja en varias oportunidades claras.
Irán respondió con paciencia y orden. Mehdi Taremi se convirtió en la principal amenaza ofensiva y estuvo cerca de cambiar la historia al minuto 25. El delantero envió el balón a la red y desató la alegría de los aficionados iraníes, pero el festejo duró poco. El VAR detectó una posición adelantada y el marcador volvió a quedar inmóvil. El estadio pasó de la euforia al silencio en cuestión de segundos.
La segunda mitad mantuvo el mismo libreto. Bélgica buscó el gol con insistencia y encontró una muralla en la defensa asiática. Trossard, Lukébakio, Vanaken y De Cuyper probaron suerte, pero siempre apareció una pierna salvadora o una intervención decisiva.
El encuentro cambió de tono al minuto 66, cuando Nathan Ngoy recibió la tarjeta roja. Bélgica quedó con diez jugadores y el panorama pareció inclinarse hacia Irán. Sin embargo, los iraníes tampoco lograron aprovechar la superioridad numérica. Courtois respondió cuando fue exigido y mantuvo intacta la portería.
Los últimos minutos parecieron una partida de ajedrez a máxima velocidad. Bélgica atacó con orgullo, Irán resistió con valentía y el reloj avanzó como si también quisiera llegar al pitazo final.







