El 29 de junio de 2002, en el Estadio de Daegu, Corea del Sur, el delantero turco Hakan Sukur escribió su nombre en la historia del futbol mundial.

Apenas habían transcurrido 11 segundos del partido por el tercer lugar entre Turquía y Corea del Sur cuando el “Toro del Bósforo” aprovechó un error defensivo y envió el balón al fondo de la red, estableciendo el gol más rápido en la historia de los Mundiales.

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Şükür llegó a esa Copa del Mundo como la máxima figura del futbol turco, con una trayectoria que lo había consolidado como ídolo nacional. Su capacidad goleadora y liderazgo fueron fundamentales para que Turquía alcanzara una actuación histórica, llegando hasta las semifinales y asegurando el tercer lugar del torneo.

Desde el saque inicial, Turquía recuperó el balón en campo rival. Hasan Sas interceptó un pase y habilitó de inmediato a Şükür dentro del área. El delantero no dudó: con un disparo certero venció al portero surcoreano Lee Woon-jae y desató la sorpresa en el estadio.

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La anotación, que silenció a la grada local, provocó la euforia del atacante, quien celebró con emoción junto a sus compañeros y aficionados. Ese gol no solo abrió el marcador, sino que también se convirtió en un símbolo de la intensidad y determinación de la selección turca.

Años después, Şükür ha destacado que más allá del récord, lo más valioso fue ver a su nación entre las mejores del mundo. Para él, aquel tanto representa el orgullo de haber llevado a Turquía a un lugar privilegiado en la historia del fútbol internacional.

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