En el , Manuel Francisco dos Santos, conocido como Garrincha, emergió como el héroe indiscutible de la selección brasileña.

Con Pelé fuera por lesión desde el segundo encuentro del torneo, el extremo asumió el mando y deslumbró con su talento único.

Sus regates impredecibles, cambios de ritmo y gambetas mágicas desarmaron a cualquier defensa.

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En el Mundial disputado en tierras chilenas anotó cuatro goles —compartió el título de máximo artillero— y resultó decisivo en los triunfos clave: 3-1 sobre Inglaterra en cuartos y 4-2 ante el anfitrión Chile en semis, donde humilló a los zagueros locales.

En la final contra Checoslovaquia, aunque no marcó, generó peligro constante y ayudó al 3-1 que selló el bicampeonato para Brasil.

Su exhibición lo colocó como el mejor jugador del torneo para muchos especialistas, demostró que su genialidad con las piernas torcidas bastaba para coronar al equipo.

Sin embargo, más allá de las hazañas deportivas, una historia tierna quedó grabada en la memoria de los aficionados del futbol.

¿Por qué motivo Garrincha adoptó un perro callejero?

Durante los cuartos de final en el estadio Sausalito de Viña del Mar, un perro callejero irrumpió en la cancha y se convirtió en el centro de atención.

El animal esquivó al arquero inglés Ron Springett y hasta al propio Garrincha, quien intentó sin éxito atraparlo. El delantero inglés Jimmy Greaves se puso a cuatro patas, lo convenció y lo cargó, pero el can le orinó la camiseta como "recuerdo".

Tiempo después el can fue trasladado a Brasil y se organizó su adopción. Garrincha, cautivado por el episodio, decidió quedárselo y lo bautizó Bi, en honor al bicampeonato del mundial que acababa de conquistar.

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