se consolidó como uno de los mejores porteros en la historia del futbol mexicano durante su etapa como arquero activo.

Conocido como "San Oswaldo" por su liderazgo, carácter y reflejos, acumuló 99 partidos con la Selección Mexicana, equipo con el que fue a tres Copas del Mundo: Francia 1998, Corea-Japón 2002 y Alemania 2006.

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En Francia 1998 y Corea-Japón 2002, Sánchez ocupó el banquillo como suplente de Jorge Campos y Óscar Pérez, respectivamente. No vio acción en el terreno, aunque formó parte de planteles que alcanzaron octavos de final.

¿Cuál fue el mayor aporte de Oswaldo Sánchez con la Selección Mexicana en los Mundiales?

Su momento culminante llegó en Alemania 2006, bajo la dirección de Ricardo La Volpe, quien lo designó titular indiscutible.

México disputó cuatro encuentros en ese torneo. Sánchez jugó los 360 minutos completos, recibió cinco goles y mostró una actuación destacada.

En la fase de grupos, el Tri venció 3-1 a Irán, empató 0-0 con Angola, y cayó 2-1 con Portugal, lo que les permitió terminar como segundo lugar del Grupo D.

Sus intervenciones clave mantuvieron la solidez defensiva y contribuyeron al avance invicto en esa etapa. El contexto personal añadió dramatismo: el 7 de junio de 2006, horas antes del debut contra Irán, falleció su padre, Felipe Sánchez Carmona.

Oswaldo viajó a Guadalajara para el funeral y regresó a Alemania justo a tiempo. A pesar del dolor, debutó con victoria y recibió el apoyo masivo de la afición mexicana, que se unió en su duelo.

El camino del Tri terminó en octavos de final ante Argentina (derrota 1-2), con un golazo de Maxi Rodríguez que selló la eliminación. Sánchez no pudo evitar ese tanto, pero su desempeño general fue elogiado como uno de los más seguros de un portero mexicano en Mundiales.

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