César Ramos ya es considerado uno de los mejores árbitros mexicanos de todos los tiempos; sin embargo, él prefiere no enfocarse en ese calificativo sino seguir labrando su historia.
“Los números ahí quedan en la historia, para la estadística, pero el legado lo sigues formando tú mismo. Ojalá pueda aportar un poquito a las nuevas generaciones en sus carreras. Es muy grato el reconocimiento de gente del futbol, pero nunca está bien hablar en primera persona”, mencionó, en plática con EL UNIVERSAL Deportes.
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El originario de Culiacán, Sinaloa, se describió como “un ser humano que vive, siente, goza y es feliz”; por eso, antes de pensar en ser uno de los mejores, quiere seguir haciendo lo que más le apasiona y por lo que soñó “desde niño”.
“Lo que tienes que hacer es disfrutar la actividad; cada juego, sentirlo y vivirlo. Ir emocionado a cada partido, cada viaje, cada designación, porque nunca sabes cuándo se va a terminar. Trato de salir así a la cancha, a disfrutar, siempre con el mismo gusto y con la esencia de sentir el juego”, destacó.
Para Arturo Brizio, Ramos “va en camino para ser considerado el mejor de la historia”, pero quitarle la estafeta a su “padre y maestro” no es algo en lo que piense, aunque agradece sus palabras.
Luego de 24 años como profesional, 15 en Primera División, y dedicarle “una vida al arbitraje”, reconoció que nunca se imaginó todo lo que alcanzaría con perseverancia.
“Mi sueño siempre fue ser árbitro de Liga MX, pero vi que había algo más arriba, que podías seguir creciendo si te esmerabas y te dedicabas. Hoy, soy un convencido de que los sueños se pueden lograr, pero con mucho esfuerzo... es lento el proceso”, confesó.







