A cuatro décadas de haber debutado en una Copa del Mundo como futbolista, Javier Aguirre se alista para escribir un nuevo capítulo en su historia con la Selección Mexicana. El técnico nacional afrontará en 2026 su quinta experiencia mundialista, una travesía singular que lo ha colocado en distintos papeles dentro del torneo más importante del balompié internacional.
El Vasco abrirá el Mundial 2026 en la Ciudad de México, lugar donde comenzó a construir sus sueños de niño en las calles de la colonia Lindavista. El escenario tiene un simbolismo especial: el país volverá a recibir un Mundial 40 años después de aquella edición de 1986 en la que Aguirre debutó como jugador.
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Javier Aguirre, el jugador del Tri
Su recorrido dentro del futbol profesional comenzó con el América en 1979. Más tarde, durante su paso por Atlante, recibió la convocatoria de Bora Milutinović para integrar una selección que reunió a varias de las figuras más importantes del futbol mexicano. Compartió vestidor con referentes como Hugo Sánchez, Manuel Negrete, Tomás Boy y Fernando Quirarte, en una generación que logró alcanzar los cuartos de final, instancia que México no ha vuelto a superar.
Aguirre disputó todos los partidos de México 1986, desde la fase de grupos hasta la dramática eliminación ante Alemania Federal en penales. Aquella experiencia marcó su carrera y poco después emprendió una aventura en España con Osasuna.
El auxiliar técnico de 1994
Tras su retiro como futbolista, el exmediocampista se integró al cuerpo técnico de Miguel Mejía Barón como auxiliar para la Copa Mundial de Estados Unidos 1994. Esa vivencia terminó por despertar una vocación inesperada: la dirección técnica.
En el banquillo del Tricolor
El “Vasco” asumió las riendas del Tricolor rumbo al Mundial de Corea/Japón 2002 y logró recomponer un proceso complicado. Con una generación encabezada por Rafael Márquez, Jared Borgetti y Cuauhtémoc Blanco, México avanzó a octavos de final.
Ocho años después, volvió al banquillo nacional para Sudáfrica 2010, otra etapa marcada por la presión de clasificar al equipo y competir ante rivales de alta exigencia. Aunque el anhelado quinto partido no llegó, consolidó su prestigio como un estratega capaz de responder en escenarios adversos.
Ahora, en 2026, Javier Aguirre afronta un nuevo reto con el aprendizaje adquirido en clubes europeos y selecciones como Japón y Egipto. El técnico mexicano volverá a vivir un Mundial en casa, esta vez desde el banquillo, con la ilusión de conducir al Tricolor hacia una actuación histórica.







